miércoles, 13 de junio de 2012

Los héroes, al Coliseo


Cada equipo tiene su líder, su estandarte, su héroe. Se caracterizan por tener una elevada edad pero sumada a una gran y cualificada experiencia.  Si el partido se antoja duro, no dudes en alinearlos. Di Matteo ya nos mostró el camino y el Levante ha hecho algo parecido este año en la maratón de la liga: han basado su fuerza en la edad y en el empeño. Y el empeño solo lo muestra una trabajada edad. Gente como Ballesteros, Drogba, Barkero o Terry, son gente que tiene sus camisetas repletas de sangre, sudor y lágrimas, y eso vale millones.



El caso de Italia es muy similar, prácticamente parecido. Ha sido una selección cuya magia y cuya grandeza se ha basado en las figuras curtidas por los años. Era el caso de Gattuso, Inzagui, Totti y Del Piero, jugadores que han luchado por su camiseta hasta que les han dicho de cesar, porque ellos seguirían sin descanso.

Pero no solo de Italia, selecciones como Ucrania o Grecia nos están deparando momentos de gran emoción. ¿Y por qué? Su pilar y su legado están basados en jugadores de alta edad. Esos jugadores que anteponen su camiseta a su vida y que son legendarios.

La co-anfitriona Ucrania ya ha dejado atisbos de fortaleza. Podríamos decir que las hemos visto en la rapidez y velocidad de sus bandas con Konoplyanka y Yarmolenko, pero estos jugadores no brillarían tanto si delante de ellos no estuviera esa mítica figura de Shevchenko, héroe y dueño de la afición del país del este.



Por otro lado, la ganadora en 2004, Grecia, ya ha mostrado de un modo descarado donde radica el eje de su columna vertebral. Tiene nombre y apellidos: Giorgos Karagounis. Treinta y cinco años pero en el campo se multiplica. Hace su tarea y la de su par, organiza y manda. Es el dueño del Panteón.



Pero el caso más significativo es Italia. Por dos motivos: porque es el equipo que más líderes tiene dentro del campo y porque los ha mostrado contra el vigente campeón del globo terráqueo.

Ante España, vigente campeona del mundo y rival a batir por todas las selecciones del mundo, Cesare modificó su esquema favorito (4-3-1-2) con vistas a tratar de cubrir más zonas del campo para hacerle más incómoda a España sus infinitas posesiones y sacó el 3-5-2 conocido por el largo recorrido de unos carrileros incansables. Pero además de ejercicios tácticos basados en la presión y en el orden, cimentó sus líneas con emblemas y héroes.

A la defensa llevó a Daniele de Rossi para crear una barrera como si de la formación tortuga de Astériz y Obélix se tratara. De Rossi marcó la línea actuando de líbero y ordenó a sus compañeros Chiellini y Bonucci. Fue “il capo” del escuadrón “azurro”.



En el centro del campo y con melena al viento, alineó al centrocampista con mayor gusto por el balón que ha dado Italia en años: Andrea Pirlo. Andrea partió de un contexto menos conocido para él. “Il metrónomo” es más de tocar el balón, de girarse, de distribuir, de ver, de organizar. Este partido era de organizar, pero no el balón, sino el equipo. Y lo hizo de maravilla. Sobre su figura el centro del campo se orientó y de sus botas salió una asistencia de otro planeta. Ahí es dónde se mueve él, pero, como ya hemos dicho, no pudo dejar tantos recados como él hubiera deseado. El partido era más físico que técnico.


La mágica asistencia con regate incluido fue para la tercera y última figura: el gladiador Antonio Di Natale. No salió de inicio pero dejó un desmarque velocísimo a la espalda de Piqué y una definición perfecta ante el mejor meta del planeta. Eso es lo que dejó, lo que no habían hecho sus dos compañeros en todo el partido. Además, a  Cesare, le soltó otro cuando el balón traspasaba la cal y el tanto se lo apuntaba la selección azulona: “Cesare, los héroes, al Coliseo”.




Artículo escrito por Álvaro Francés.






domingo, 10 de junio de 2012

Reescribir el pasado



Friedrich sacó de banda buscando el apoyo de su capitán Michel Ballack, pero este al anticiparse empujó a Marquitos Senna, lo que provocó que el árbitro pitara falta. Corría ya el segundo tercio del minuto treinta y uno. Los alemanes replegaron y reorganizaron filas tras la falta, mientras que los españoles se limitaron a orientarse de cara a la portería rival para sacar la citada falta a favor. Marcos Senna tocó en corto atrás para Puyol, quién abrió la banda para Capdevila, que acomodó el balón debajo de su bota con cierta parsimonia. Levantó los brazos airadamente en señal de protesta contra el árbitro cuando este mandó repetir el saque de falta. Joan puso el balón en marcha rápido y orientó hacia “el quitanieves” Senna, quien giró abrió para “el Tarzán de Camas”. Pisó el balón y retrocedió de nuevo para “el tiburón” que pasó rápido el cuero a Marchena. Carlos tenía mucho campo por delante y era el encargado español de adelantar la línea sacando el balón. Había presión pero la disimulaba con su entereza físico- psicológica. Xavi vino a recibir a la media luna del centro del campo. Cogió el esférico como si Daniel Barenboim cogiera la batuta al son de la mismísima marcha Radetzky. La pausa le define y no se apresuró con el balón. Adelantó para el ofrecimiento de David Jiménez Silva, que devolvió sin apenas saborear el cuero de primeras para “el director”. La senda no se localizaba ahí y mandó en horizontal para Marchena, quién vio a Capdevila abierto y adelantado y mandó para él.



Ellos no sabían que tras dos pases se iba a escribir una de las más bellas historias de la nación española. La felicidad iba a copar su estado de ánimo, iban a ser eternos. Las líneas alemanas estaban muy juntas y formaban una especie de 4-2-3-1 con una basculación muy marcada. Schweini, en el dibujo, ocupaba el ala derecha pero tendía a recibir y jugar en el centro, mientras que Podolski se limitaba al flanco izquierdo plasmado en la pizarra. Por detrás, en el epicentro, se encontraban Frings y Hitzlsperger, quién hacía de pivote, y por delante Ballack. Joan recibió de nuevo el cuero en su posición natal y ante la salida de Friedrich, único lateral alemán que salía a la presión, decidió jugar al centro, de nuevo, con Marcos Senna. “Conguito” estaba solo, la línea alemana se había quedado un paso atrás, lo que provocó una recepción fácil del hispano- brasileño. La medular de Löw dio un paso adelante y Senna hizo que este paso fuera en falso cuando, en vertical, decidió resquebrajar toda la línea media de los blancos. Xavi recibió en su sitio, orientó con la izquierda, giró, levantó la cabeza y, ante la adelantada línea defensiva de Alemania, decidió mandar un balón entre líneas para la gran velocidad y el perfecto desmarque de nuestro Niño. Torres se coló entre Mertesacker y apuró a Lahm hasta el fondo.
Tras zafarse de él y ante la inminente salida de Lehmann, decidió que la bella historia se escribiera con la puntera y por encima. El balón sobrepasó a Jens y se encaminó a la portería entrando a una velocidad considerable. Torres se sacó el billete para la celebración en la banda y se apresuró. De camino se chupó el dedo pulgar. Toda España lo estaba celebrando, toda España rugía con “el Niño”. Se tiró al suelo y fue aclamado por todos sus compañeros. Brazos al alza en señal de fuerza y de celebración. Rabia contenida era expulsada por los integrantes de aquel humilde equipo que decidió ir paso a paso y sin grandes alardes. Confiando en su fútbol y en ellos mismos. Capitaneados por “el Sabio” Aragonés. Su mente elegía y decidía y ellos obedecían.




España había verticalizado el pase, Xavi había girado sobre sí mismo y había orientado de primeras a Torres, quién hizo lo que mejor sabe hacer: correr y generar un espacio.
Eso lo necesitamos hoy. Está claro que no ha sido el mejor año de Xavi ni mucho menos de Fernando. En uno los años hacen mella y en otro una obcecación y un miedo le impiden por completo ser ellos mismos. Xavi, necesitamos tus giros sobre tu eje, tus pases verticales rompiendo líneas, tu movimiento por delante del balón oxigenando espacios, tu control de la pelota y del tiempo sin apenas mirar el cuero. Fernando, necesitamos tu velocidad, tus movimientos de ruptura entre líneas, tu creación de espacios entre las defensas rivales.
Xavi, Fernando, necesitamos que reescribáis el pasado.


jueves, 24 de mayo de 2012

La última estampida


Ya el tiempo me ha dejado recordar todo lo acontecido. Ya el tiempo me ha dejado rememorar todo lo pasado exhaustivamente. Aquel día me levanté en Munich, inquieto pero con más fuerza en mis piernas que toda una manada de elefantes juntos. Era normal, muy normal, estaba a horas de jugar una final de la Champions League contra el todopoderoso Bayern München y encima en su estadio. Verán, conmigo especulaban en invierno. ¡Querían llevárseme a China! ¿Qué iba a hacer yo en China si son todos tan pequeños y yo tan grande? Lo remataría todo, demasiado fácil, a mí me gustan los retos. Sí, yo rindo bajo presión. Y si no se lo creen, que hagan una encuesta a los jugadores y entrenador del mejor equipo del mundo. Yo les amargué la eliminatoria, yo la peleé y yo obtuve mi premio. En la portería estaba Mister Petr con los guantes y el escudo preparado, cuatro en defensa comandados por mis amigos John y Ashley, cinco en el medio centro perfectamente alineados en torno a nuestro querido “Frankie” y arriba yo, solo ante el peligro, para pelear todo y contra todos. Cuando digo todos me refiero a Puyol, a Mascherano, o a Pique, que ya es bastante. Bien, como decía, me crezco ante la adversidad. Me mandaban pelotas, yo las bajaba con el pecho y me creaba la jugada. ¡Tuve que tirar hasta del centro del campo tras zafarme de Puyol y dos más como pude! Fue preciosa esa jugada.


Pero claro, esta eliminatoria tenía una sorpresa preparada para “la vieja guardia”. Frankie, Ash, John, Petr y yo, no podíamos culminar nuestras carreras sin una “orejona”. Nos conocen mundialmente y, ¿no vamos a ganar una orejona?, ¡venga, hombre! El sufrimiento está hecho para nosotros, y la gloria también. Somos históricos pero queremos ser eternos. Digamos que se nos recordaría, pero nosotros queremos un hueco en el Olimpo.

Frankie corrió más metros que los guepardos en busca de comida y saco el tiralíneas para que Ramires dibujara esa parábola con esa frialdad, Ash y Terry trabajaron a destajo como si de un muro se trataran y Petr se salió con paradas de ángel volador. A punto estuve de fastidiarle la eliminatoria con el penalti a Cesc, solo era para darle emoción. I promise. Mientras que yo, saque mi repertorio técnico, táctico y físico y me lucí. Me posicioné perfecto para ocupar yo solo una amplia zona del campo y luché a destajo para ganar todos los balones. Enchufé el primero tras una contra de libro en el partido de ida. En la vuelta, me dediqué a aguantar todo lo que se me venía encima, pero nada me hundió. ¡Hasta emulé a Ash jugando de lateral izquierdo!





Bien, como ya he dicho, estaba en Münich. Antes de salir al campo, John, que no podía jugar, me cogió por banda y mirándome fijamente a los ojos me dijo:

“Didi, tu eres el máximo goleador de la historia del Chelsea en esta competición. Eres demasiado grande como para irte de este club sin conquistar este máximo trofeo continental”. El discurso agresivo y serio unido a sus tajantes palabras hicieron que me pusiera más firme. Además, mi amigo Mou dijo que no llegaríamos a la final. Lo conseguí pero quería taparle la boca hasta el final. Las innumerables bajas que teníamos no nos hicieron decaer, todo lo contrario, motivación extra para dedicarles el título. Salí al campo con las manos atrás, el pecho fuera, la cabeza bien erguida y con las uñas afiladas más que nunca. Nuevamente, me tocó pelear a destajo y crear y desatascar todo el juego de nuestra transición ofensiva. Müller nos quiso amargar la noche hasta que yo decidí lanzar un atisbo de estampida (lo bueno estaba por llegar). Ash olvidó su espalda y Petr no se que hizo pero se le coló por arriba, ¡y mira que es grande! Pero para eso estamos el resto de “guardianes”, nos ayudamos entre todos.
 


Córner en el 89, eso o nada. Lo bota “el novato” Juanín, me escapó como quiero de Jeromê Boateng, Frankie intenta quitarme la posición y el remate, pero aparezco para rematar con la testa girando mi cuello noventa grados de un modo tan perfecto que perforó las manos de Neuer. Saludo de capitán general y me santiguo para dar gracias a Dios. Había marcado el empate a uno y eso nos llevaba a la prórroga. Nosotros estamos hechos para sufrir y nos da igual lo que venga por delante, el premio es más grande que todo eso. Todo siguió su curso, el poderoso equipo de Juup seguía con fuerza y nosotros manteníamos firme nuestro escudo. Llegó el momento decisivo, los penaltys. Todos disfrutaron de su turno, unos más y otros menos (a Schweinsteiger, Olic y a mi amigo Juanín se les atragantaron), y llegó el mío. 

No era un penalti cualquiera, si lo marcaba, hacía campeón a mi equipo. Yo tenía el poder en ese momento, tenía la sartén cogida por el mango. El corazón me palpitaba igual, no me aceleré ni un instante, estaba muy tranquilo. Cogí el gafado balón que había dejado Bastian y lo lleve con las dos manos hacia el punto fatídico. Pise el punto y deposité el balón. A continuación, agachado, me coloqué las medias y me levanté. Con las manos en la cintura y partiendo en línea con el balón, di tres pasos para atrás: derecha, izquierda, derecha; y me aproximé medio paso para adelante, al contrario que Proença, quién se echó para atrás dispuesto a pitar. El Allianz me miraba, Londres me miraba, toda Europa me miraba. ¡Tenía en mis manos el máximo trofeo del continente y el primero de la historia de mi equipo! Recordé las palabras de John. Estaba dispuesto. Expiré y saqué el aire mientras resoplaba.


El árbitro pitó y al instante di el primer paso con la derecha, deje la izquierda clavada para depositar todo el apoyo del disparo y ejecuté con toda la fuerza y precisión del mundo con mi derecha. A mi izquierda, a su derecha, él se tiró al revés: a mi derecha, a su izquierda. Fue perfecta para adentro. ¡¡Lo había logrado, éramos campeones!! Salí disparado a abrazar a Cech pero antes no faltó mi señal de la cruz, Dios forma parte de todo esto, y mi cara de incredulidad, no me lo creía. Agité la mano como diciendo: “Madre mía, ¿esto lo acabo de hacer yo?”. Sigo sin creérmelo, de hecho. En apenas cuatro segundos tenía a toda la plantilla, artífice del éxito, encima de mí, era el pan de debajo de un sándwich. Me levanté, recorrí todo el campo para descargar adrenalina mientras celebraba el triunfo con los aficionados, parte importantísima de este éxito. Cuando acabe, me fundí en un “tri-abrazo” con Terry y Frankie, fue enternecedor. La imagen fue espectacular, los tres cogidos por los hombros y mirándonos con la convicción que nos unía. Tras mi celebración, dediqué un rato a los que lo necesitaban. No fue para engrandecer mi imagen, que la engrandeció, sino porque me salió del corazón. Abracé a Bastian y Robben y charlé un rato con ellos por separado, necesitaban mi consuelo y no dudé en dárselo. Ellos son muy grandes y me lo agradecieron.


Ahora en frío, tras recordar todo, se me vienen escalofríos y se me pone la piel de gallina. ¿Lo mejor que me ha pasado en la vida? Si, sin duda. La vieja guardia nunca se rinde y lo demostró. La copa debía ser azul por un año. No hay mejor manera de llevar a cabo tu última estampida. 



Artículo escrito por Álvaro Francés.

sábado, 12 de mayo de 2012

Tan sólo 90






Tan sólo 90 minutos de ensalzar tus colores, de animar a tus jugadores, a aquellos que llevan todo el año peleando para satisfacer y alimentar tu felicidad.

Tan sólo 90 minutos donde, al final, las lágrimas pueden cobrar doble sentido: tristeza y alegría.

Tan sólo 90 minutos donde el balón corre deprisa y el tiempo lleva esa velocidad agobiante que hace que se corra a contrarreloj.

Tan sólo 90 minutos donde desearías, por el contrario, que el balón tuviera cloroformo para que esta competición tan bonita no cese ni un minuto.

Tan sólo 90 minutos donde desearías que se parara el tiempo y no salir de ese estado jamás. Un clímax proporcionado por este deporte rey y por esa competición reina.

Tan sólo 90 minutos para vivir todas aquellas cosas que sólo el fútbol consigue.

Tan sólo 90 minutos en los cuales el llanto y el éxtasis están casi rozándose.

Tan sólo 90 minutos de ver gambeteos, jugadas imposibles, toques infinitos o contras mortales y de libro.

Tan solo 90 minutos de disfrutar de los distintos estilos que cada entrenador poner al servicio del aficionado para que disfrute durante una hora y media.

Tan sólo 90 minutos donde resarcirte y desahogarte porque se avecinan 3 meses sin esta competición que tanto amamos.

Tan sólo 90 minutos para decidir quién se queda, quién nos abandona o quién aspira a jugar competiciones en el Olimpo europeo.

Tan sólo 90 minutos de ver a tu equipo en el estadio de tu ciudad, mientras, a la vez, escuchas la radio para ver si se dan las “carambolas” necesarias.

Tan sólo 90 minutos donde estudiar las estrategias, las jugadas tácticas, los movimientos, las situaciones o las formaciones de todos los equipos que nos hacen vibrar cada fin de semana.

Tan sólo 90 minutos donde es fútbol, fútbol y fútbol.

Tan sólo 90 minutos para despedir esta gran temporada 2011/2012 que tantas conclusiones y cosas preciosas nos ha dejado.

Tan sólo 90 minutos… tan solo 90.

Artículo escrito por Álvaro Francés.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Los efectos llevan a Bucarest


Efecto: Aquello que sigue por virtud de una causa.

Bucarest recibe hoy a dos equipos de efectos, basados en nuevos efectos que han afectado de un modo sistemático a su manera de jugar y afrontar los partidos. En la Catedral: efecto “loco” Bielsa. A orillas del Manzanares: efecto “Cholo” Simeone. Diego Pablo y Marcelo, dos maneras de ver el fútbol tan distintas pero tan basadas en el mismo axioma: la revolución. Sus llegadas a un club implican un cambio radical del sistema.

Marcelo llegó a una ciudad exigente como Bilbao donde en la gabarra empezaba a brotar el moho y cambió todo. Cambio el presente y el futuro de una ciudad enamorada por su equipo. Costó, se cuestionaron sus decisiones, pero tiene loca a la ciudad, y de sobras, metida en el bolsillo. Le veían como un loco, le ven como un sabio loco. Sus jugadores tenían el listón muy alto con Caparrós, pero él tiró de mimetismo y trató de poner el sello a un estilo que, de toda la vida, definía al Athletic: el juego de asociación. Al ya conocido estilo del pelotazo, lo transformó en pases cortos y precisos con apoyos constantes y ofrecimientos cuantiosos. El resultado: Estadio Nacional de Bucarest y Vicente Calderón. Tres títulos, dos finales.



Diego Pablo llegó a una ciudad sulfurada por la mala marcha de su equipo con Gregorio Manzano. El equipo no creo sintonía con el jienense y eso se plasmaba en la poca ambición que mostraban los rojiblancos en el césped. Era un equipo sin rumbo y sin espíritu. Y de espíritu entiende mucho “El Cholo”. De raza, de garra y de carácter sabe mucho Diego Pablo. Llegó como preferido de una afición que guardaba un gran recuerdo del argentino a su paso por el club como futbolista. Lo que le definía y entusiasmo tanto a la afición: su pasión por el escudo y por dejarse la vida por la camiseta. En el vestuario lo ha transmitido a la perfección, es uno más de ellos. Ahora el equipo está dotado de un carácter más competitivo y ambicioso, obra de Simeone. Tácticamente su mayor obra ha sido la mejora defensiva y la mejora a balón parado, tanto en ataque como en defensa. Además, en ataque, “El Cholo” es un gran estratega en las jugadas ensayadas. 





Como vemos, los efectos están patentes en ambos equipos, pero, ¿qué efecto podría ser más débil?

 En las defensas, ambos equipos cuentan con laterales de largo recorrido. Las incorporaciones por banda de Juanfran, Filipe, Aurtenetxe e Iraola ya son cotidianas. Descolgados en ataque ayudan a generar centros y espacios en caso de que la circulación de balón por el centro se atasque pero deben replegar y equilibrar sus subidas si no quieren que Muniain, Susaeta, Adrián o Arda ganen sus espaldas y generen peligro. Ahí, las coberturas de los medio centros serán fundamentales.  En cuanto a los centrales, mañana tendrán un duelo de altura. Falcao se verá las caras con Javi Martínez y Amorebieta, dos centrales altos y con gran salida de balón. El duelo a balón parado con Radamel va a ser bestial. Por no hablar de lo que van a sufrir Miranda, Godín o Domínguez (dos titulares) con el rey león Fernando Llorente. En el pamplonica se carga todo el ataque vasco. Deberán, como puedan, lidiar con su insultante poderío aéreo y su brutal juego de espaldas.





En el duelo del centro del campo, generalmente, se genera un tres para dos. Por un lado, Mario Súarez y Gabi. Por el otro, Ander y De Marcos con Iturraspe como base actuando de pivote defensivo. Fundamental la ayuda de Diego (mediapunta) en el repliegue. Si no se da, esa inferioridad puede hacer daño a los madrileños. Mario Súarez tendrá la importante labor de frenar las numerosas incorporaciones de De Marcos al ataque, que han generado tantos goles este año a los vascos. En el ataque madrileño, fundamentales las ayudas de Herrera y Oscar a Ander Iturraspe. Deben estar encima de Diego, de ahí sale el fútbol del Atlético de Madrid. De no taparle bien, cogerá la batuta y dirigirá el juego a su antojo. Además, en saque de balón del Atlético de Madrid, veremos a un Iturraspe extremadamente incrustado entre los centrales dificultando la recepción de balón de Radamel Falcao, objetivo del saque.



Arriba veremos el auténtico duelo del gol. El máximo goleador del Athletic contra el máximo goleador del Atlético. El nueve contra el nueve. “El Tigre” contra “El Rey León”. Radamel Falcao García contra Fernando Llorente Torres. Otro duelo exótico será el de las bandas izquierdas de ambos equipos. Juventud, desparpajo, visión de juego, rapidez, conducción de balón… El futuro de la selección en dos nombres: Iker Muniain y Adrián López. Aparte de su duelo personal, el duelo contra sus “pares” tendrá mucho morbo. Iker tendrá que encarar al lateral revelación improvisado (obra de Simeone), Juanfran, y Adrián a uno de los mejores laterales derechos de la liga, Iraola. El Atlético tiene mucha pegada, pero la firme defensa de Bielsa tratará de suavizarla. El Athletic, equipo de la liga con más goles de cabeza, tratará de tú a tú a un equipo mejorado a balón parado, con ideas para las estrategias y que ha sumado muchos goles de cabeza.





Ambos llegan con un número de partidos jugados parecidos, por lo que eso no da desventajas a ninguno. Eso sí, el equipo de Bielsa viene de rotar los jugadores en liga aprovechando que no se jugaban nada en los últimos partidos. Al contrario que el equipo de “El Cholo”, quien se juega la clasificación del año que viene en los torneos continentales y no ha podido rotar a su plantilla.

En los banquillos, dos amigos, dos compatriotas frente a frente. Dos mentes como ollas a presión que exprimen su cerebro y sus plantillas para que den lo mejor de sí. Bielsa les hablará de su final soñada y Simeone de lo que representa ese trofeo para esa afición que les lleva en volandas.



 Marcelo y Diego Pablo. Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid. Los efectos les han llevado a una revolución que tiene como primer destino Bucarest. Que gane el mejor y que veamos una final que no olvidemos nunca.

Artículo escrito por Álvaro Francés.






martes, 1 de mayo de 2012

Cuanto más tienes, más difícil es la elección


La avaricia rompe el saco. Si no que se lo digan a Roberto Mancini. A los ya “archiconocidos” Yaya Touré, David Silva o Edin Dzecko, se sumaron el pasado verano  Samir Nasri (28 millones de euros), Gael Clichy (7,5 millones de euros), Stefan Savid (12 millones de euros) o “la bomba” Sergio Lionel Agüero (45 millones de euros), en un proyecto, tirado de cartera,  que parecía tener muy buena pinta.




La temporada no podía comenzar peor. En la final de la Community Shield, su eterno rival, los “red devils”, les “guindaron” la copa en el último minuto con una actuación soberbia del portugués Nani. Primer título que se quedó en el arcén de una carretera que parecía iba a estar repleta de trofeos para las arcas “cityzens”.
La liga comenzó como si de una guerra entre atenienses y espartanos se tratara. Su objetivo: destronar a los todopoderosos “diablos rojos” de Sir Alex Ferguson. Comenzaron bien, su evolución era progresiva y su auge se encontró en aquel histórico 1-6 en el Teatro de los Sueños. Los “blues” machacaron a los “reds” con una clase magistral del “chinito de Arguineguín”, David Silva.


                                                                                       

A principios de enero, dijeron adiós a otro de los posibles títulos tras caer eliminados en 3ª ronda de la FA CUP, de nuevo, por sus eternos rivales, el Manchester United. A finales del mismo mes, otro varapalo para los pupilos de Mancini. Esta vez, eliminados de la Carling Cup por el equipo de “The Beatles”, el Liverpool de Dalgish en semifinales. Su participación en esa copa fue un poco más digna, pues, además de llegar más lejos, eliminó, por ejemplo, al Arsenal.

Por otro lado, el equipo de Mancini tenía nada más y nada menos que a Bayer München, Napoli y Villarreal en su grupo de UEFA Champions League. No estuvo a la altura. Es cierto que la clasificación fue apretada pero el no saber ganar al conjunto de Mazarri, con el que, “a priori”, iban a jugarse el pase, y se lo jugaron, les mató. El Villarreal fue un caramelo en boca del resto y el Bayern, aunque con más sufrimiento del esperado, pasó. El equipo de Mancini se quedaba a las puertas del pase a la siguiente ronda en la máxima competición continental. Había que conformarse con la UEFA Europa League, donde también fueron sus “amigos” los de Ferguson tras una denigrante fase de grupos.

Una vez en la Europa League, debutaron en dieciseisavos de final contra “los dragones azules” de Oporto, a los cuales eliminan con contundencia. Su próximo rival, también fue portugués, el Sporting de Lisboa de Sá Pinto, pero esta vez no fue igual. Los verdiblancos eliminaron por sorpresa a los ingleses, quedándose a las puertas de su quinta competición en lo que iba de temporada.





Ya no quedaban más títulos por disputar y había que aferrarse al carro de la liga. Su ritmo comenzó a decrecer y surgieron los problemas: problemas de disciplina con jugadores (Balotelli y Tévez), decisiones tácticas cuestionadas, malos resultados cosechados (derrotas contra Swansea, Everton o Arsenal y empates contra Sunderland o Stoke). Muchos cuestionaban al técnico italiano por sus decisiones dentro del campo, que, generalmente, llevaban a la no victoria en los partidos. Rotar demasiado el ataque o amarrar muy rápido los partidos han sido algunas de ellas. Además, la decisión de apartar del equipo a Carlos Tévez y dar tanta “cancha” a Balotelli durante el año también provocó división de opiniones. Más aún, cuando la vuelta del argentino supuso un hatt- rick en su haber además de una goleada por 6-1 frente al Norwich City.


La liga parecía decantarse para los diablos, pero pinchazos contra el Everton o contra el Wigan de Roberto Martínez, encendieron una llama en la casa “cityzen”. Ayer, a  30 de Abril de 2012 y a falta de nueve puntos por disputarse, los de Mancini se jugaban la bala más vital de las tres que les quedan y ante su rival más fuerte en la pelea por la Premier League. Un auténtico derby que Sir Alex Ferguson definió como: “El derby de Manchester más importante de la historia”. 




El Etihad rebosaba con pancartas como: “Manchester City are back”; y el resultado final no decepcionó. Los pupilos del italiano se impusieron a los del escocés. El City estaba vivo y empataba a puntos la pelea por la liga inglesa. Un tanto de su capitán Kompany, una actuación estelar de Yaya Touré y un mal planteamiento de Ferguson hicieron que la victoria se quedara en casa merecidamente. Mancini se aferra al último clavo ardiendo que le queda tras dejar escapar cinco títulos con una de las mejores y más caras plantillas del continente. Pero, ¿enmendará de cara al año que viene Mancini? ¿Se dará cuenta de lo que tiene y sabrá gestionarlo mejor? ¿Se dará cuenta de que cuanto más tienes más difícil es la elección? 


Artículo escrito por Álvaro Francés.

sábado, 7 de abril de 2012

Tú tienes la llave





Antonio Galdeano Benítez, Málaga, 28 años, más conocido como Apoño. Caracterizado por su técnica y su gran visión para la lectura de partidos, sin un hueco en el Málaga de Al-Thani y eclipsado por el nivel de Jérémy Toulalan y por la poca confianza depositada en él del técnico chileno, aterrizó en la capital del Ebro con un objetivo, ser la llave y la luz que abriera e iluminara el camino para la milagrosa salvación del Real Zaragoza.

“Es un reto muy bonito poder ayudar al Real Zaragoza, es un buen equipo. Vengo dispuesto a darlo todo en el campo”.

El Real Zaragoza, angustiado por una primera vuelta terrorífica en la que destacó la faltad de ideas y una inexistente identidad como “equipo”, encontró en Apoño el antídoto perfecto a su cura. Él, que se definía como un futbolista con carácter que siempre intenta dejarlo todo en el terreno de juego, debía ser, además, el pan de vida y el cáliz de salvación. Vida aportaría con su movilidad en la zona de mediocentro, ya que uno de sus máximos exponentes es la creación, y con frecuentes llegadas al área contraria, y salvación, si todo esto se cumple.
Nada más llegar, Manolo Jiménez le leyó los mandamientos por los cuales se rige “Caesaraugusta” y le trató de inculcar en la cabeza que esto era una batalla más añadida a las mil y una en las que el técnico andaluz estaba curtido. Porque Manolo lo sabía, él tenía el agua vital para que el tallo, mustio, se pusiera de pie y bien tieso.

“Me ha costado que entiendan que los centrocampistas deben pisar el área y ya lo están haciendo Apoño, Micael, Dujmovic, Pintér... Esa aportación extra nos daría muchos puntos. “









Los primeros partidos del malagueño fueron bastante mediocres, debido a que Manolo le acostaba demasiado a los flancos, lugar donde el jugador no se sentía del todo a gusto. Además, los resultados no acompañaban, lo que iba minando la moral poco a poco. Pero poco a poco fue cambiando la cosa, la grada empujaba y animaba a los suyos, deseosa de que consiguieran algún resultado que valiese la pena. También, el fruto de esos cambios se debió a que Antonio se empezó a encontrar con la pelota, su gran aliada. Fue dejando los interiores para empezar a formar parte del doble pivote, o la mediapunta, en el ya conocido 4-2-3-1 del esquema del andaluz Manolo Jiménez.

"Si somos capaces de enlazar buenos resultados, nos vamos a meter otra vez en la pelea por la permanencia"


De eso se dio cuenta Antonio. Él debía ser el Gabi del año pasado, él debía devolver al león a la sabana a la que pertenece, él debía tirar de su experiencia para enfundarse la camiseta y echarse el equipo a la espalda pesase lo que pesase para que su nombre se recuerde siempre en la capital de Aragón. Y a base de goles, orden en el campo y victorias, la situación fue cambiando. Antonio iba consiguiendo su reto y dándose cuenta de la grandeza del club en el que, momentáneamente, militaba.


“Apoño devuelve la vida al Real Zaragoza”
“Apoño da la victoria al Zaragoza mantiene vivo el sueño de la permanencia”
Titulares como estos tintaban los periódicos nacionales, e incluso internacionales, cada vez que el equipo del “23” lograba ganar una de sus particulares guerras. Además, el jugador tenía el apoyo de su instructor, el Sr. Jiménez.

"Si Apoño mete tres goles más, nos salvaremos"





Antonio Galdeano por fin es consciente del “lío” en el que se ha metido, y de él no quiere salir con la cabeza baja. Él ha venido para hacer algo grande y no se irá sin lograr su reto. Ha conseguido recuperar la sonrisa de una ciudad que andaba con la cabeza “gacha” y ha logrado que equipo y afición sean un todo. Apoño, por ti pasa la salvación, gracias por lo que nos has dado. Te pedimos que esto sea el principio de un final feliz porque… tú tienes la llave.



Artículo escrito por Álvaro Francés.

jueves, 5 de abril de 2012

Marzo de resurrección


Artículo escrito por Javier Rodrigo Sancho

Es una semana de fe y gran devoción. Lo mismo para el zaragocismo. Un empate (Osasuna) y tres victorias consecutivas (Atlético, Valencia y Sporting) es el balance en el mes de marzo de un Real Zaragoza dado por muerto muchas semanas atrás. Tras 16 jornadas consecutivas como “farolillo rojo”, el conjunto aragonés abandona este aberrante puesto para situarse a tan sólo 4 puntos de la salvación, 8 menos que antes de que comenzase la gesta. Y lo más importante, con una ilusión renovada y un lema que recorre los aledaños de La Romareda cuando finalizan los encuentros: “Sí, se puede”.

Pero la pregunta que no podemos evitar hacernos es: ¿qué ha cambiado?

Podría decirse que la respuesta tiene nombre y apellidos: Manolo Jiménez Jiménez. El hidalgo sevillano llegó a Zaragoza de la mano de un Consejo Directivo, recientemente creado,  formado por Salvador Arenere, Carlos Iribarren, Fernando Rodrigo y José Guillén, que se haría cargo de las funciones directivas del club, manteniéndose el presidente Agapito Iglesias al margen de ellas.


Esto significaba una pequeña revolución en el seno de la entidad aragonesa, pero que se vio rápidamente truncada cuando el Consejo, tras ver la situación del club y la gestión de su máximo accionista, por no hablar de las limitaciones que éste les puso a la hora de llevar el club y las diferencias insalvables existentes, dimite. Y esto tan solo diez días después de tomar sus cargos. Se ahonda la crisis maña.

Y ahí se encuentra nuestro amigo andaluz, El Macario, contra viento y marea, sin el respaldo de aquellas personas que apostaron por él y al mando de un Zaragoza a la deriva sin orgullo y corazón. La mala racha de resultados que siguieron a estos acontecimientos era inevitable y el equipo prácticamente tiró la toalla a 4 meses de finalizar la competición. La crítica situación alcanza su auge el 25 de febrero cuando el Real Zaragoza sale de La Rosaleda llevándose un 5-1 por parte de un Málaga inspirado.


Es ahora cuando aparece Manolo. Podía haberse mantenido callado y acabar la temporada como se esperaba, descendiendo, pasando por el Real Zaragoza sin pena ni gloria. Pero él no es así. Su temperamental carácter se manifiesta en la rueda de prensa posterior al partido, en la que, visiblemente exhausto y enfadado, explota y carga contra todo: Agapito, la poca profesionalidad de la plantilla, el sentimiento derrotista de la afición…

Punto de inflexión

Acaba el febrero negro. A pesar de que el Zaragoza consigue un pobre empate ante el eterno rival, algo ha cambiado. La grada ha dejado de maullar y empieza a hacer honor al símbolo de la ciudad, los jugadores han comprendido el toque de atención de su entrenador y Agapito está desaparecido, que es justo donde se le necesita, por ahora. Todos empiezan a remar en la misma dirección. Los esperadísimos Apoño y Postiga por fin han llegado. Tras haber visto jugar a Juárez, Pablo Álvarez parece una bendición, un regalo de los dioses. Qué decir de Roberto, quien debería acompañar a Casillas y Valdés en la Eurocopa. ¿Y quién no echaba de menos a Obradovic?


Otro de los muchos aciertos de Jiménez, que recurre a “La Pilarica” entre bromas y risas para ganar los partidos. Y lo cierto es que verdaderamente el Zaragoza ha pasado “de estar en la UVI a entrar en planta”. Parece que el club empieza a sanarse, al menos en el ámbito deportivo. Entre promesas de baturros y jotas, se puede observar a un Jiménez, un equipo y una afición que ya no se conforman con una muerte digna. El periódico italiano La Gazzeta Dello Sport afirma quitarse el sombrero ante la posible hazaña zaragozana. El inglés The Sun también hace eco del milagro maño, así como el alemán Bild y el prestigioso L´Équipe francés. Esto no hace más que confirmar lo que todos ya sabíamos. El Real Zaragoza ha resucitado.

Ocho jornadas para terminar la temporada, con Barça y Sevilla como próximos enfrentamientos, y luego seis de nivel más asequible. La salvación está en no desmoralizarse sea cual sea el resultado de estos dos primeros partidos y cumplir con los demás. Jiménez calcula que la salvación ronda los cuarenta puntos. Cuatro partidos debería ganar el Zaragoza para mantenerse en la máxima categoría. Las cuentas son difíciles, pero salen. Si no me creen, cojan sus calculadoras.


Este Sábado Santo se acerca a la Romareda el rival más temido por cualquier equipo del mundo. Otra vez toca apelar a la historia y la épica. 

"Zaragoza, Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal.” 
"¿Zaragoza se rendirá? La muerte al que esto diga."

domingo, 18 de marzo de 2012

La organización se escribe en español


Todos sabemos que nuestra liga es, si no la mejor del mundo, de las mejores. Todos sabemos que el fútbol español está en un auge que, gracias a Dios, parece no tener fin.  Todos sabemos que España, futbolísticamente hablando, está de moda. El mundo se fija en nosotros para aprender ese nuestro estilo que nos ha llevado nada más y nada menos que a ser reyes europeos y mundiales rozando el despotismo que se hace patente cuando jugamos a eso que bautizó el gran Andrés Montes como “tiki-taka”.

Todos sabemos que, lógicamente, eso se debe a nuestros futbolistas. A todos los que conforman nuestra liga y que hacen de cada fin de semana un universo de nuevas enseñanzas futbolísticas, a los que dibujan filigranas en una baldosa o a los que trazan preciosas parábolas con sus asistencias.

Pero especialmente, en el epicentro de todos los jugadores, bajo el cartel del ya nombrado “tiki-taka”, se encuentran los verdaderos culpables de esa seña de identidad. Son los llamados directores de orquesta, cerebros, columnas vertebrales, marcadores de tiempos, organizadores y canalizadores del juego. Por ellos pasa el balón con mucha asiduidad, ellos lo dominan y lo sueltan como si de fuego se tratase, y en España contamos prácticamente con uno por equipo de nacionalidad española.



El mando del centro del campo en el Real Madrid está personificado en Xabi Alonso, encargado de ordenar a sus compañeros y mover con fluidez el balón. Además, es titular en la selección española junto a los que escriben el guión en el FCB: Xavi e Iniesta. Tienen la capacidad de decidir un partido y de sus botas salen los pases más mágicos jamás vistos. Por delante de ellos se encuentra su compañero Cesc, quién forma un equilátero perfecto junto a Andrés y Xavi, pero que reporta más llegada al área rival, tanta como 9 goles que lleva a sus espaldas.

Por otro lado, de la sujeción del centro del campo en el Athletic se encarga Iturraspe, pero de la movilidad de balón se ocupa su compañero Ander. En el conjunto “boquerón”, es Cazorla quien se ofrece al centro del campo para distribuir el balón a su antojo por la zona de tres cuartos, mientras que en la costa levantina son Xavi Torres e Iborra los encargados de sujetar la medular en el equipo granota y tratar de buscar la línea de pase con Barkero, quien con su zurda, busca ese último pase que ya ha ido para adentro en cuatro ocasiones durante esta temporada.

En tierras navarras, nos encontramos con un histórico. Año tras año el equipo osasunista sigue confiando en su capitán Puñal, jugador con más partidos de la historia del club, para imponer su veteranía y orden en el centro del campo. Además, por delante de “Patxipu” se encuentra otro coloso, Raúl García, cuya misión es comandar la última línea de llegada al área rival. Aporta estabilidad y llegada en segunda línea.



Javi Fuego y Movilla aportan al centro del campo rayista ese equilibrio fundamental que hace que no se resquebraje. El primero se encarga de la estabilidad, el segundo se sitúa por delante para transmitir su experiencia en la salida del esférico. Por delante, Miguel Pérez Cuesta “Michu”, 13 goles entre sus galones, suele ser el destino del pase del cuero de los anteriormente citados. La línea atacante lleva su nombre, él “parte el bacalao”.

En el equipo que dirige “el cholo” Simeone, esa función de equilibrio la cumple Mario Suárez, situado por detrás de compañeros como Gabi, encargado de mover al equipo y darle fluidez al balón para que corra.

A orillas del Guadalquivir, la ausencia de organizadores españoles en el mediocentro puro es paliada por José Antonio Reyes pero con una peculiaridad. Formando en 4-4-2, este se acuesta a la banda e influye menos en el juego. Es con el 4-2-3-1 donde el utrerano, colocado en el centro de la línea de tres, hace de su zurda una máquina de encontrar huecos.

La hierba de Cornellá tiene su 10 particular, Verdú. Él es la manija del conjunto de Pochettino y el que dirije el juego españolista. Comparte número con Beñat Etxebarría, dueño y señor del centro del campo beticista. Un poco por delante de él y formando un tándem perfecto se encuentra Salva Sevilla. Ellos dos mandan en el Villamarín.



Anoeta tiene tres nombres propios de un gusto por el fútbol de toque magistral. El primero, perjudicado por el esquema de su actual entrenador, es Zurutuza, cuyo juego de asociación es de alabar. Más atrás y titular indiscutible está el joven Illarra, quien ha irrumpido en el 11 con mucha fuerza y no es para menos, ya que organiza el juego “txuri urdin” de maravilla. Por último, y no menos importante, está Rubén Pardo, canterano de 19 años que está siendo dosificado para ir introduciéndole en el meollo. A pesar de todo, en los minutos que ha disputado, ya ha dejado muestras de su enorme calidad y ya hay quien pide un puesto en el 11 para el de Rincón de Soto.

En el Coliseum Alfonso Pérez, como en El Reyno, tiran de veteranía para elegir al capitán de su barco. Otro año más, Javier Casquero lleva el timón de los getafenses.

En la ciudad de La Alhambra, los “hermanos” Rico, comparten centro del campo para aportar cosas distintas que forman un todo. Fran es el elegante, y Mikel el consistente, cuya capacidad de leer partidos es clave para dominar a sus adversarios. Binomio importante para la salvación del conjunto de Resino.



En Castellón la organización la escriben “los pelaos”. Marcos Senna, “el conguito” campeón de Europa, y a quien no le pueden los años, ha decidido ser otro año el cimiento principal del conjunto de Molina pero, por delante de él, la elegancia en dos botas, Borja Valero.

A orillas del Cantábrico, los santanderinos también deciden echar años para cimentar la columna vertebral de su equipo, años personificados en Gonzalo Colsa. 

Finalmente, es en el Real Zaragoza donde Antonio Galdeano “Apoño” trata de imponer su orden y mando en el terreno de juego, aspecto del que carecía el conjunto maño antes de que llegase en el mercado invernal.


Atravesando fronteras, nuestro fútbol también cala en el resto de países. Y es que cada vez más los conjuntos extranjeros ojean las canteras para buscarse un conductor para un volante descontrolado. Ejemplo de ello son jugadores como Jesé, Rubén Pardo o Rafinha, jugadores que apenas han cumplido la veintena y ya son diana de los millones extranjeros. Eso además de los que nos representan fuera: Silva, Arteta, Zapater u Oriol Romeu, son algunos de los ejemplos de que el fútbol español es una referencia. Hemos de valorar este bien tan preciado que tenemos. Y es que, la organización, sólo se escribe en español.

Artículo escrito por Álvaro Francés

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