Todos sabemos que nuestra liga es, si no la mejor del mundo, de las mejores. Todos sabemos que el fútbol español está en un auge que, gracias a Dios, parece no tener fin. Todos sabemos que España, futbolísticamente hablando, está de moda. El mundo se fija en nosotros para aprender ese nuestro estilo que nos ha llevado nada más y nada menos que a ser reyes europeos y mundiales rozando el despotismo que se hace patente cuando jugamos a eso que bautizó el gran Andrés Montes como “tiki-taka”.
Todos sabemos que, lógicamente, eso se debe a nuestros futbolistas. A todos los que conforman nuestra liga y que hacen de cada fin de semana un universo de nuevas enseñanzas futbolísticas, a los que dibujan filigranas en una baldosa o a los que trazan preciosas parábolas con sus asistencias.
Pero especialmente, en el epicentro de todos los jugadores, bajo el cartel del ya nombrado “tiki-taka”, se encuentran los verdaderos culpables de esa seña de identidad. Son los llamados directores de orquesta, cerebros, columnas vertebrales, marcadores de tiempos, organizadores y canalizadores del juego. Por ellos pasa el balón con mucha asiduidad, ellos lo dominan y lo sueltan como si de fuego se tratase, y en España contamos prácticamente con uno por equipo de nacionalidad española.
El mando del centro del campo en el Real Madrid está personificado en Xabi Alonso, encargado de ordenar a sus compañeros y mover con fluidez el balón. Además, es titular en la selección española junto a los que escriben el guión en el FCB: Xavi e Iniesta. Tienen la capacidad de decidir un partido y de sus botas salen los pases más mágicos jamás vistos. Por delante de ellos se encuentra su compañero Cesc, quién forma un equilátero perfecto junto a Andrés y Xavi, pero que reporta más llegada al área rival, tanta como 9 goles que lleva a sus espaldas.
Por otro lado, de la sujeción del centro del campo en el Athletic se encarga Iturraspe, pero de la movilidad de balón se ocupa su compañero Ander. En el conjunto “boquerón”, es Cazorla quien se ofrece al centro del campo para distribuir el balón a su antojo por la zona de tres cuartos, mientras que en la costa levantina son Xavi Torres e Iborra los encargados de sujetar la medular en el equipo granota y tratar de buscar la línea de pase con Barkero, quien con su zurda, busca ese último pase que ya ha ido para adentro en cuatro ocasiones durante esta temporada.
En tierras navarras, nos encontramos con un histórico. Año tras año el equipo osasunista sigue confiando en su capitán Puñal, jugador con más partidos de la historia del club, para imponer su veteranía y orden en el centro del campo. Además, por delante de “Patxipu” se encuentra otro coloso, Raúl García, cuya misión es comandar la última línea de llegada al área rival. Aporta estabilidad y llegada en segunda línea.
Javi Fuego y Movilla aportan al centro del campo rayista ese equilibrio fundamental que hace que no se resquebraje. El primero se encarga de la estabilidad, el segundo se sitúa por delante para transmitir su experiencia en la salida del esférico. Por delante, Miguel Pérez Cuesta “Michu”, 13 goles entre sus galones, suele ser el destino del pase del cuero de los anteriormente citados. La línea atacante lleva su nombre, él “parte el bacalao”.
En el equipo que dirige “el cholo” Simeone, esa función de equilibrio la cumple Mario Suárez, situado por detrás de compañeros como Gabi, encargado de mover al equipo y darle fluidez al balón para que corra.
A orillas del Guadalquivir, la ausencia de organizadores españoles en el mediocentro puro es paliada por José Antonio Reyes pero con una peculiaridad. Formando en 4-4-2, este se acuesta a la banda e influye menos en el juego. Es con el 4-2-3-1 donde el utrerano, colocado en el centro de la línea de tres, hace de su zurda una máquina de encontrar huecos.
La hierba de Cornellá tiene su 10 particular, Verdú. Él es la manija del conjunto de Pochettino y el que dirije el juego españolista. Comparte número con Beñat Etxebarría, dueño y señor del centro del campo beticista. Un poco por delante de él y formando un tándem perfecto se encuentra Salva Sevilla. Ellos dos mandan en el Villamarín.
Anoeta tiene tres nombres propios de un gusto por el fútbol de toque magistral. El primero, perjudicado por el esquema de su actual entrenador, es Zurutuza, cuyo juego de asociación es de alabar. Más atrás y titular indiscutible está el joven Illarra, quien ha irrumpido en el 11 con mucha fuerza y no es para menos, ya que organiza el juego “txuri urdin” de maravilla. Por último, y no menos importante, está Rubén Pardo, canterano de 19 años que está siendo dosificado para ir introduciéndole en el meollo. A pesar de todo, en los minutos que ha disputado, ya ha dejado muestras de su enorme calidad y ya hay quien pide un puesto en el 11 para el de Rincón de Soto.
En el Coliseum Alfonso Pérez, como en El Reyno, tiran de veteranía para elegir al capitán de su barco. Otro año más, Javier Casquero lleva el timón de los getafenses.
En la ciudad de La Alhambra, los “hermanos” Rico, comparten centro del campo para aportar cosas distintas que forman un todo. Fran es el elegante, y Mikel el consistente, cuya capacidad de leer partidos es clave para dominar a sus adversarios. Binomio importante para la salvación del conjunto de Resino.
En Castellón la organización la escriben “los pelaos”. Marcos Senna, “el conguito” campeón de Europa, y a quien no le pueden los años, ha decidido ser otro año el cimiento principal del conjunto de Molina pero, por delante de él, la elegancia en dos botas, Borja Valero.
A orillas del Cantábrico, los santanderinos también deciden echar años para cimentar la columna vertebral de su equipo, años personificados en Gonzalo Colsa.
Finalmente, es en el Real Zaragoza donde Antonio Galdeano “Apoño” trata de imponer su orden y mando en el terreno de juego, aspecto del que carecía el conjunto maño antes de que llegase en el mercado invernal.
Atravesando fronteras, nuestro fútbol también cala en el resto de países. Y es que cada vez más los conjuntos extranjeros ojean las canteras para buscarse un conductor para un volante descontrolado. Ejemplo de ello son jugadores como Jesé, Rubén Pardo o Rafinha, jugadores que apenas han cumplido la veintena y ya son diana de los millones extranjeros. Eso además de los que nos representan fuera: Silva, Arteta, Zapater u Oriol Romeu, son algunos de los ejemplos de que el fútbol español es una referencia. Hemos de valorar este bien tan preciado que tenemos. Y es que, la organización, sólo se escribe en español.
Artículo escrito por Álvaro Francés
18:43
La esfera de cuero






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