La avaricia
rompe el saco. Si no que se lo digan a Roberto Mancini. A los ya
“archiconocidos” Yaya Touré, David Silva o Edin Dzecko, se sumaron el pasado
verano Samir Nasri (28 millones de
euros), Gael Clichy (7,5 millones de euros), Stefan Savid (12 millones de
euros) o “la bomba” Sergio Lionel Agüero (45 millones de euros), en un
proyecto, tirado de cartera, que parecía
tener muy buena pinta.
La temporada
no podía comenzar peor. En la final de la Community Shield, su eterno rival,
los “red devils”, les “guindaron” la copa en el último minuto con una actuación
soberbia del portugués Nani. Primer título que se quedó en el arcén de una
carretera que parecía iba a estar repleta de trofeos para las arcas “cityzens”.
La liga
comenzó como si de una guerra entre atenienses y espartanos se tratara. Su
objetivo: destronar a los todopoderosos “diablos rojos” de Sir Alex Ferguson.
Comenzaron bien, su evolución era progresiva y su auge se encontró en aquel
histórico 1-6 en el Teatro de los Sueños. Los “blues” machacaron a los “reds”
con una clase magistral del “chinito de Arguineguín”, David Silva.
A principios
de enero, dijeron adiós a otro de los posibles títulos tras caer eliminados en
3ª ronda de la FA CUP, de nuevo, por sus eternos rivales, el Manchester United.
A finales del mismo mes, otro varapalo para los pupilos de Mancini. Esta vez,
eliminados de la Carling Cup por el equipo de “The Beatles”, el Liverpool de
Dalgish en semifinales. Su participación en esa copa fue un poco más digna,
pues, además de llegar más lejos, eliminó, por ejemplo, al Arsenal.
Por otro
lado, el equipo de Mancini tenía nada más y nada menos que a Bayer München,
Napoli y Villarreal en su grupo de UEFA Champions League. No estuvo a la
altura. Es cierto que la clasificación fue apretada pero el no saber ganar al
conjunto de Mazarri, con el que, “a priori”, iban a jugarse el pase, y se lo
jugaron, les mató. El Villarreal fue un caramelo en boca del resto y el Bayern,
aunque con más sufrimiento del esperado, pasó. El equipo de Mancini se quedaba
a las puertas del pase a la siguiente ronda en la máxima competición
continental. Había que conformarse con la UEFA Europa League, donde también
fueron sus “amigos” los de Ferguson tras una denigrante fase de grupos.
Una vez en
la Europa League, debutaron en dieciseisavos de final contra “los dragones
azules” de Oporto, a los cuales eliminan con contundencia. Su próximo rival,
también fue portugués, el Sporting de Lisboa de Sá Pinto, pero esta vez no fue
igual. Los verdiblancos eliminaron por sorpresa a los ingleses, quedándose a
las puertas de su quinta competición en lo que iba de temporada.
Ya no
quedaban más títulos por disputar y había que aferrarse al carro de la liga. Su
ritmo comenzó a decrecer y surgieron los problemas: problemas de disciplina con
jugadores (Balotelli y Tévez), decisiones tácticas cuestionadas, malos
resultados cosechados (derrotas contra Swansea, Everton o Arsenal y empates
contra Sunderland o Stoke). Muchos cuestionaban al técnico italiano por sus
decisiones dentro del campo, que, generalmente, llevaban a la no victoria en
los partidos. Rotar demasiado el ataque o amarrar muy rápido los partidos han
sido algunas de ellas. Además, la decisión de apartar del equipo a Carlos Tévez
y dar tanta “cancha” a Balotelli durante el año también provocó división de
opiniones. Más aún, cuando la vuelta del argentino supuso un hatt- rick en su
haber además de una goleada por 6-1 frente al Norwich City.
La liga
parecía decantarse para los diablos, pero pinchazos contra el Everton o contra
el Wigan de Roberto Martínez, encendieron una llama en la casa “cityzen”. Ayer,
a 30 de Abril de 2012 y a falta de nueve
puntos por disputarse, los de Mancini se jugaban la bala más vital de las tres
que les quedan y ante su rival más fuerte en la pelea por la Premier League. Un
auténtico derby que Sir Alex Ferguson definió como: “El derby de Manchester más
importante de la historia”.
El Etihad
rebosaba con pancartas como: “Manchester City are back”; y el resultado final
no decepcionó. Los pupilos del italiano se impusieron a los del escocés. El
City estaba vivo y empataba a puntos la pelea por la liga inglesa. Un tanto de
su capitán Kompany, una actuación estelar de Yaya Touré y un mal planteamiento
de Ferguson hicieron que la victoria se quedara en casa merecidamente. Mancini
se aferra al último clavo ardiendo que le queda tras dejar escapar cinco
títulos con una de las mejores y más caras plantillas del continente. Pero,
¿enmendará de cara al año que viene Mancini? ¿Se dará cuenta de lo que tiene y
sabrá gestionarlo mejor? ¿Se dará cuenta de que cuanto más tienes más difícil
es la elección?
Artículo escrito por Álvaro Francés.
17:39
La esfera de cuero




Posted in: 

0 comentarios:
Publicar un comentario