jueves, 23 de febrero de 2012

El día que cambió la historia, el día que llegó D10S


Artículo escrito por Eduardo García

La Societá Sportiva Calcio Napoli - SSC Napoli - apenas poseía 2 Copas de Italia, las logradas en 1962 y 1976, un título de la Serie B (2º división) en 1950 y varios torneos internacionales ya extinguidos como la Copa de los Alpes, donde participaban equipos italianos, suizos y alemanes, y la Anglo-Italian League Cup, que medía al campeón de la Copa de Italia y al campeón de la League Cup (actual FA Cup). En sus más de 50 años de vida, el conjunto de la región de la Campania había alternado sus estancias en la Seria A con sus periplos por la Serie B. Pero un hecho va a cambiar el curso de este club, en definitiva, el devenir de una ciudad.

La llegada

Corría el verano de 1984, la Francia de Platini o Tigana se alzaba con la Eurocopa al derrotar a España en el Parc des Princes; mientras, en una ciudad italiana se estaba cociendo algo que marcaría parte de la historia del fútbol. Diego Armando Maradona “El Pelusa” desembarcaba en Nápoles procedente de Barcelona con el título de la liga española bajo el brazo. El argentino se unía así al proyecto de Corrado Ferlaino, presidente de la entidad en ese año 1984. 

No fueron fáciles los comienzos de Maradona en los Partenopei. La temporada de su debut el Napoli acabó octavo clasificado en liga, a pesar de ello, el astro argentino consiguió 14 dianas en 30 partidos. Tras la temporada de su debut, los napolitanos consiguieron una meritoria tercera posición en el Scudetto, lo que daba acceso a disputar la Copa de la UEFA (actual Europa League).


Pero fue en la tercera temporada en San Paolo, la 86/87, cuando el Nápoles de Maradona explotó. El Pelusa aterrizaba tras conseguir la Copa del Mundo, un mundial celebrado en Argentina donde Maradona se consagró como el número 1. Los napolitanos se alzaban esa temporada con el doblete, Scudetto y Copa de Italia, algo que sólo habían conseguido hasta la fecha el Torino, el “Grande Torino” y la Juventus de Turín. La temporada 1987-1988 comenzaba con grandes expectativa tras el fichaje de Careca, el cual formaría el tridente “MaGiCa” con Maradona y Giordano, y la participación en la Copa de Europa. Desastre absoluto, temporada en blanco en Italia y eliminación de la Copa de Europa por parte del Real Madrid, un Real Madrid que contaba en sus filas con jugadores de la talla de Emilio Butragueño, Jorge Valdano o Hugo Sánchez.

Tras unos primeros años irregulares en San Paolo, llegaría la temporada 1988-1989, donde el Nápoles tocaría techo con la consecución de la Copa de la UEFA. En San Paolo cayeron potencias europeas como el Stuttgart de Jürgen Klinsmann, al que se impusieron en la final, o la Juventus de Turín, eliminada en cuartos de final remontando un 2-0 adverso.



Los dos últimos años de Maradona en Nápoles no fueron ni mucho menos un fracaso. Los napolitanos se alzaron con su segundo Scudetto en la temporada 1989-1990 y con la Supercopa de Italia en la 90/91.

Tras estas 7 temporadas el Nápoles se había convertido en un referente en el fútbol Italiano. Maradona consiguió con los de San Paolo nada menos que 2 Scudettos, una Copa de Italia, una Supercopa de Italia y una Copa de la UEFA. La llegada de Maradona cambió el rumbo de los Partenopei y de la ciudad de Nápoles.

Crisis napolitana

Todo cambió ese día de 1984 con la llegada de El Pelusa. Su contratación había sido un éxito, pero una noticia haría cambiar el rumbo del Nápoles 180 grados.  Tras vencer a la Juventus en la Supercopa de 1991, Maradona fue sancionado por positivo de cocaína en un control anti-dopaje y condenado 15 meses alejado de los terrenos de juego.

Desde ese momento el Nápoles comenzó a vivir una crisis de resultados que culminarían con el descenso a la Serie B en 1997. Entre la Serie A y la Seria B divagó hasta el año 2004 que desapareció por las deudas.

De Laurentiis, 'El Mago de San Paolo'

El director cinematográfico Aurelio De Laurentiis tomó el mando del Nápoles en el año 2004. Un Nápoles que se encontraba en la Serie C1 (tercera división). De manera brillante los napolitanos consiguieron dos ascensos en tres temporadas, encontrándose en la temporada 2007-2008 en su sitio, en la Serie A. Para su desembarco en la máxima categoría del fútbol italiano, el Nápoles contrató a los jovencísimos Marek Hamsík y Ezequiel Lavezzi, referentes hoy en día con el uruguayo Edinson Cavani.

Un Nápoles ya asentado en la Serie A, vive actualmente sus mejores momentos tras la salida de Maradona. Los de Walter Mazzarri se encuentran en semifinales de la Copa de Italia (ida 2-1 en Siena), bien clasificados en la liga y con la prioridad de la UCL, donde venció al Chelsea en la ida de los octavos de final.

Maradona dejó un legado, una historia que difícilmente se podrá repetir. Pero si alguien está al alcance de ello es este Nápoles. Sabe a lo que juega, está saneado económicamente y posee jóvenes con hambre de títulos. San Paolo lo tiene todo.








martes, 7 de febrero de 2012

Los orígenes de un mega-proyecto


Corría el verano de 2010 en la ciudad de Málaga, y, tras una temporada de nuevo en el filo de navaja en la que lograron salvarse en la última jornada, su presidente, Fernando Sanz, pensó que su club era más grande que todo eso. Debía preparar una revolución. Quería llevar de nuevo al Málaga C.F. a aquellos años dorados en los que mandaban Darío Silva, “la gaviota” Catanha, o Musampa, entre otros.

Marchó a Qatar en busca de negocios y vaya que si los encontró. Abdullah Ben Nasser Al-Thani compró el club siendo más tarde nombrado presidente. La gente de Málaga no sabía de qué iba todo esto. No sabían lo que les esperaba.


La temporada empezó con Jesualdo Ferreira como entrenador, afamado entrenador luso que veía de ganar 3 ligas portuguesas, 2 Taças de Portugal  y una SuperTaça. Los malos resultados acabaron por desacreditarle y provocaron su cesión de la entidad. Y llegó “el ingeniero” Manuel Pellegrini. Fue recibido como un grande, había entrenado nada más y nada menos que a Real Madrid, Villarreal o River Plate. Se conocía de él su gusto por el fútbol y el hecho de llevarlo todo al milímetro, por lo que la afición estaba expectante.

Tras una primera vuelta en la que el equipo mostró un nivel bajo, llegaron los primeros rayos del jeque Al-Thani. Llegaron al conjunto boquerón nada más y nada menos que Baptista, Demichelis, Asenjo, Maresca y Camacho como fichajes invernales. Principalmente Demichelis y “la bestia” Baptista, dieron al equipo mucho más prestigio y poder, pues habían prestado sus servicios en equipos archiconocidos como el Real Madrid o el Bayer München. Poco después, ante la lesión de rodilla de Asenjo, el club albiazul se hizo con los servicios del meta Willy Caballero, procedente del Elche. Les costó cuajar, pero lograron una undécima posición en una muy apretada pelea por salvar la categoría.



Llegó el verano de nuevo y los malagueños estaban expectantes por lo que iba a acaecer en el club. Muchos rumores de fichajes se oían y no sabían lo que estaba por llegar.

Ruud Van Nistelrooy, Monreal, Toulalan, Joaquín, Buonanotte, Sergio Sánchez, Mathijsen, Isco, y, finalmente, su fichaje estrella, Santiago “paquirrín” Cazorla, llegaron al club de la mano del magnate qatarí, quien desembolsó un montante de unos 60 millones de euros. Los aficionados rebosaban de alegría incrédulos ante lo que estaba sucediendo en el club de sus vidas. Una verdadera revolución de la mano de los petrodólares estaba llegando a la ciudad del Guadalmedina. Miles de aficionados acudieron a sus presentaciones donde hubo hasta espectáculos de pirotecnia. Los abonos de temporada duraron no más de 48 horas llegando a haber colas para obtenerlo. La afición estaba más blanquiazul que nunca y con enormes ganas de que empezara el campeonato liguero.


El campeonato comenzó, y comenzó, como pasa siempre con todos los proyectos en formación, con irregularidades en el juego. Irregularidades y problemas. Principalmente dos, dos lesiones. Baptista y Joaquín, dos piezas claves del mega- proyecto martirico se lesionaron y de qué manera. “El pisha” se lastimó el cuádriceps de su pierna derecha, mientras que “la bestia” brasileña se fracturó un hueso del pie, una lesión poco común que costó detectar. Estas lesiones fueron la causa más importante del bajón de su equipo. Los dos habían comenzado la campaña muy enchufados. Joaquín ponía la magia, los regates, el descaro y la velocidad por la banda  y Julio fijaba arriba al equipo y hacía goles al unísono. Su pérdida supuso un bajón importante en el nivel del equipo del técnico chileno.

Tras las lesiones de sus dos genios en la línea de tres cuartos, Pellegrini echó mano de su banquillo. Allí encontró a un chavalín de Arroyo de la Miel recién incorporado al equipo, Isco, y a Seba “papelito” Fernández, argentino que no había tenido mucho protagonismo en el inicio de la campaña a pesar de haber finalizado el pasado curso con 7 goles. El uno, un “rookie” que venía de la cantera del Valencia, el otro, un uruguayo muy veloz que no había contado con minutos.

Pocos partidos necesitaron para echarse al aficionado al bolsillo. Mención especial merece, sobre todo, el 22 con alma de 10, Isco. Principalmente, por las dudas que se crearon cuando llegó debido al precio que costó. Cuando coge la pelota, cuando la controla, se le ve distinto, con otro aire, con ganas de jugar y jugar al fútbol, pero con clase. Ha dejado enormes detalles técnicos en lo que llevamos de campeonato y no ha parado de hacer grandes partidos, muy regular. Se desenvuelve muy bien en la línea de tres cuartos, con gran movilidad y con un repertorio de gambeteos que, al parecer, no tiene fin. Ha demostrado de sobras que vale lo que se pagó por él. Pellegrini confía en él y se siente querido y valorado.


Otro jugador destacable del conjunto blanquiazul transcurrido el primer tramo de la liga es el francés Jérémy Toulalan, uno de los fichajes de prestigio del jeque, procedente del Olympique de Lyon. El francés ha sido el eje del equipo, el timón del barco de Pellegrini y el que ha puesto la cordura al juego. Sus canas aportan al equipo una gran experiencia y éste lo nota.

Por otro lado, como todo equipo, tiene sus problemas. El principal es la irregularidad. Se crece ante los conjuntos pequeños, pero los grandes se le quedan a muy larga distancia. La defensa comenzó muy sólida, pero el nivel de Demichelis y Mathijsen ha ido disminuyendo conforme los fines de semana pasaban. Además, el nivel de la delantera está siendo muy bajo. Van Nistelrooy, muy ajado por lo años, y Salomón Rondón, quien no está muy fino de cara a la red, acumulan cuatro goles. Por otro lado, el técnico chileno todavía no ha encontrado la pareja de baile de Toulalan. Varios han sido los partidos en los que ha colocado a Duda o Cazorla a su lado. Lo único que provoca, la pérdida de ambos. Nunca han jugado ahí y se desorientan con frecuencia.

A pesar de todo, es pronto para entrar en valoraciones. El jeque tiene puntas de tesorería a borbotones y ya se habla de Granero o Lucas Barrios para reforzar el mediocentro y la delantera respectivamente. Hasta entonces, a seguir poniendo unos buenos cimientos a este mega-proyecto.

Álvaro Francés

miércoles, 1 de febrero de 2012

Hasta pronto, Manolo


“La vida me ha golpeado fuerte. Podía haberme hecho vulnerable y acabar pegándome un tiro, o podía mirar al cielo y crecer. Elegí la segunda opción”.
“En algunos aspectos, la vida me ha tratado de un modo injusto, en otros, demasiado bien. Siempre hay que pensar que hay alguien peor que tu. Siempre hay algo por lo que luchar y levantar la cabeza”.
Pone los pelos de punta, ¿verdad? ¿Y si les digo que estas frases se han dicho tras la muerte de una mujer por un cáncer y un hijo y un padre por sendos accidentes de tráfico? Mucho más conmovedor, ¿a qué sí? Estas dos frases definen a la perfección a un grande entre los humildes, Manuel Preciado Rebolledo, cosecha del 57, con corazón cántabro y alma  asturiana.

Su vida está llena de momentos difíciles a los que siempre ha sacado la cara con grandes hazañas conquistadas en su carrera. Es debido a ello el título de su biografía: “Mañana saldrá el sol”, para hacernos recordar que la vida sigue a pesar de los malos momentos. Si no, que se lo digan a él.


Héroe entero y verdadero de cinco ascensos a lo largo de su carrera: Levante, Racing de Santander (por partida doble), Gimnástic de Torrelavega y Sporting. El ascenso con el Gimnástic, dijo, fue el que “más rico” le supo. Se pegaron nada más y nada menos que… ¡ocho meses sin cobrar! Pero el Racing siempre fue el equipo de su vida, aunque que el Sporting ha sido el que más le ha dado y donde más cariño ha recibido.
Polifacético, hombre de impulsos y con carácter ganador, ha sabido transmitir siempre a sus jugadores su manera de ser y entender el fútbol. 
“Pienso que como se entrena se juega. Por eso mis jugadores siempre entrenan con espinilleras, y se pegan patadas y fuerzan al máximo. El que no lo hace, no juega”.
Enormemente querido por todas las aficiones, ha sido un entrenador que transmitía rabia, fuerza y alegría cada vez que se volvía a la grada con el puño apretado como muestra del gol logrado por su equipo. La afición y él, era uno. Él era uno más, se sentía uno de ellos.

El Sporting, dice, es el club que más le ha apoyado y más ha confiado en él. Y no es para menos. Logró el tan ansiado regreso a primera en la temporada 2007/2008. 
“Hoy en día jugar en El Molinón es una gozada, lleno domingo sí, domingo también, y eso nos da un plus”.


A pesar de todo, tras un viaje a la deriva que siempre encontraba tierra en el horizonte y cuando afrontaba su sexta temporada en el conjunto asturiano, ha sido destituido. La razón es obvia, los malos resultados cosechados durante la primera mitad del campeonato liguero. Pero surge una pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué echar al entrenador que mejor conocía a los jugadores y al que mejor conocían ellos? ¿Por qué echar al entrenador que se sentía un aficionado más y celebrara los goles mirando a la grada rojiblanca? ¿Por qué echar al entrenador que logró el tan ansiado ascenso? ¿Por qué echar al entrenador que logró romper la racha de Don José Mourinho de nueve años sin perder un solo partido en casa? ¿Por qué echar al segundo entrenador con más partidos dirigidos al Sporting de Gijón? ¿Por qué echar al entrenador que logró que en la última temporada que ni Valencia, ni Villarreal, ni Barcelona, ni Real Madrid, ni Sevilla, ganaran sus dos partidos ante ellos?
Porque en sus temporadas en primera con la entidad rojiblanca, nunca ha logrado ni un punto en los cinco primeros partidos.


¿Y qué? ¿Acaso no lograba siempre los objetivos? ¿Acaso no tiene valores más importantes como persona antes que una simple mala primera vuelta? Sus inicios de campaña siempre han sido difíciles y remaba, remaba y remaba, hasta que lograba lo que se proponía. El Sporting pierde a uno de los grandes, y más para ellos. Siempre ha sacado al equipo adelante contra viento y marea.

Una vez le preguntaron a Manolo: - ¿Y entrenar en el extranjero?-. A lo que él respondió con contundencia: - Sí, Inglaterra me encantaría conocerlo como entrenador. Espero conseguirlo, soy muy cabezón.

Ojalá la suerte le sonría a Manolo y pueda conseguirlo. Esperemos que su figura se vuelva a ver en las áreas técnicas de los terrenos de juego y esto sólo se trate de un: Hasta pronto, Manolo.

Álvaro Francés

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