Tan sólo 90
minutos de ensalzar tus colores, de animar a tus jugadores, a aquellos que
llevan todo el año peleando para satisfacer y alimentar tu felicidad.
Tan sólo 90 minutos donde, al final, las lágrimas pueden cobrar doble sentido: tristeza y alegría.
Tan sólo 90
minutos donde el balón corre deprisa y el tiempo lleva esa velocidad agobiante
que hace que se corra a contrarreloj.
Tan sólo 90
minutos donde desearías, por el contrario, que el balón tuviera cloroformo para
que esta competición tan bonita no cese ni un minuto.
Tan sólo 90
minutos donde desearías que se parara el tiempo y no salir de ese estado jamás.
Un clímax proporcionado por este deporte rey y por esa competición reina.
Tan sólo 90 minutos para vivir todas aquellas cosas que sólo el fútbol consigue.
Tan sólo 90
minutos en los cuales el llanto y el éxtasis están casi rozándose.
Tan sólo 90
minutos de ver gambeteos, jugadas imposibles, toques infinitos o contras
mortales y de libro.
Tan solo 90
minutos de disfrutar de los distintos estilos que cada entrenador poner al
servicio del aficionado para que disfrute durante una hora y media.
Tan sólo 90
minutos donde resarcirte y desahogarte porque se avecinan 3 meses sin esta
competición que tanto amamos.
Tan sólo 90
minutos para decidir quién se queda, quién nos abandona o quién aspira a jugar
competiciones en el Olimpo europeo.
Tan sólo 90
minutos de ver a tu equipo en el estadio de tu ciudad, mientras, a la vez,
escuchas la radio para ver si se dan las “carambolas” necesarias.
Tan sólo 90
minutos donde estudiar las estrategias, las jugadas tácticas, los movimientos,
las situaciones o las formaciones de todos los equipos que nos hacen vibrar
cada fin de semana.
Tan sólo 90
minutos donde es fútbol, fútbol y fútbol.
Tan sólo 90
minutos para despedir esta gran temporada 2011/2012 que tantas conclusiones y
cosas preciosas nos ha dejado.
Tan sólo 90
minutos… tan solo 90.
Artículo escrito por Álvaro Francés.
19:41
La esfera de cuero

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